La historia de la esclerosis múltiple: ¿hasta dónde hemos llegado?

¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple (EM) es un trastorno inflamatorio crónico del sistema nervioso central. Afecta los nervios del cerebro y la médula espinal que envían mensajes por todo el cuerpo. En la EM, el sistema inmunitario ataca la mielina, una membrana similar a una vaina que cubre y protege los nervios. También puede dañar los nervios reales.

Las personas con EM pueden experimentar síntomas que incluyen:

  • visión borrosa o doble
  • hormigueo, entumecimiento o dolor
  • fatiga extrema
  • pérdida de control de la vejiga
  • problemas de memoria
  • falta de concentración
  • dificultad para caminar

Los síntomas que son consistentes con la EM se han estudiado durante décadas. Los investigadores han recorrido un largo camino para determinar las causas y la progresión de la enfermedad. También se ha avanzado considerablemente en las opciones de tratamiento que ayudan a las personas con EM a vivir vidas saludables y satisfactorias.

1838-1868: primeros avistamientos

Los informes de autopsia que datan de 1838 se encuentran entre los primeros "avistamientos" de EM. Los informes incluían imágenes detalladas de los cuerpos de los fallecidos. Estas imágenes mostraron lo que ahora entendemos como placas o áreas de tejido cicatricial causadas por inflamación en el cerebro o la médula espinal.

En 1868, un profesor de francés llamado Jean-Martin Charcot hizo una asociación entre las placas que vio en una autopsia con los temblores, la dificultad para hablar y los movimientos oculares irregulares que la mujer fallecida exhibió cuando estaba viva.

Charcot asumió correctamente que las lesiones correspondían a los síntomas que describió. Pero no sabía qué causó la misteriosa enfermedad. Su contribución fue describir la enfermedad y darle un nombre. En ese momento, no ofreció ninguna sugerencia de tratamiento.

1870: reconocimiento oficial

La EM fue reconocida como una enfermedad en la década de 1870. El Dr. Walter Moxen en Inglaterra y el Dr. Edward Seguin en Nueva York observaron una variedad de síntomas neurológicos en muchas personas.

Descubrieron que la EM afectaba a las mujeres con más frecuencia que a los hombres. Los médicos también determinaron que la EM no era estrictamente genética. Los padres no necesariamente transmitieron la enfermedad a sus hijos.

1930: avance e investigación

La primera mitad del siglo XX vio un boom de avances médicos que ayudaron a la comunidad médica a estudiar la progresión y los síntomas de la EM. Ahora era posible ver las células bajo un microscopio. Y también fue posible detectar anormalidades en el líquido de la médula espinal y registrar la actividad eléctrica de los nervios.

En 1935, las piezas del rompecabezas de la EM comenzaron a unirse, gracias al Dr. Thomas Rivers del Instituto Rockefeller de Nueva York. Rivers demostró a través de experimentos con animales de laboratorio que la EM no era una enfermedad viral del sistema inmune.

La década de 1940 vio el establecimiento de la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple. Esta fundación continúa apoyando la investigación de la EM.

1960: el papel del sistema inmune

La idea de que la EM estaba vinculada al sistema inmune todavía se estaba explorando a lo largo de las décadas de 1940 y 1950. La conexión no se entendió hasta la década siguiente. Una teoría de la década de 1960 postuló que el sistema inmunitario atacó el recubrimiento de mielina de los nervios y actuó como una enfermedad autoinmune.

Década de 1980: la primera resonancia magnética para la EM

Hubo importantes avances tecnológicos en la resonancia magnética (MRI) a fines de la década de 1970. Y se volvió útil como herramienta de diagnóstico para la enfermedad. En 1981, una resonancia magnética se utilizó por primera vez para ver el cerebro de alguien con EM. Esta nueva tecnología podría mostrar el daño sufrido por la EM incluso cuando las personas no experimentaron síntomas externos.

Década de 1990: explosión del tratamiento de drogas

La década de 1990 podría llamarse la década de la "explosión de drogas" para los tratamientos de la EM. El interferón, un medicamento inyectable utilizado para tratar el cáncer, fue aprobado como tratamiento para la EM recurrente-remitente (EMRR) a principios y mediados de la década de 1990 en los Estados Unidos y Canadá. Y se aprobaron más fármacos que alteran la enfermedad a lo largo de la década. Estos medicamentos ayudaron a cambiar la forma en que el sistema inmunitario ataca sus propios tejidos sanos.

Los científicos podrían tratar la EM más eficazmente ahora que se sabía más al respecto. El tratamiento podría ayudar a controlar los síntomas y retrasar la progresión de la enfermedad.

Años 2000: nuevas teorías

El nuevo milenio vio nuevas teorías sobre la EM. Todavía se desconoce qué causa las lesiones desmielinizantes en la EM. Pero se cree que es un mecanismo autoinmune. Nuevas investigaciones apuntan hacia un efecto en cascada que conduce al daño y ofrece nuevas ideas sobre formas de prevenir el daño.

Estos descubrimientos podrían ayudar a prevenir la enfermedad y minimizar sus efectos.

Un estudio publicado en una edición de 2012 de Neurología informó que la vitamina D puede proteger contra la EM. Otro estudio en el Anales de Neurología propuso que el oxígeno puede ayudar a prevenir daños. Otra evidencia sugiere que se debe utilizar una combinación de estrategias antiinflamatorias, regenerativas y neuroprotectoras.

2000: la investigación continúa

La gran cantidad de información disponible sobre la EM en el siglo XXI ha crecido exponencialmente desde la década de 21. Pero aún se necesita más investigación para encontrar una cura para esta enfermedad crónica e impredecible.

La Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple y muchas otras organizaciones continúan buscando nuevos tratamientos para mejorar la calidad de vida de las personas que viven con EM.